Cepas emergentes de COVID-19

Desde su sorprendente aparición a principios de marzo de 2020, estamos aprendiendo cada vez más sobre el virus COVID-19 mientras seguimos practicando medidas preventivas y cuidándonos unos a otros. Sin embargo, no sólo estamos aprendiendo sobre la lucha contra el virus, los científicos están aprendiendo más sobre las variantes emergentes, o versiones del virus que difieren en algún aspecto de otras formas del mismo. Con ello esperamos comprender mejor:

  1. La facilidad de transmisión de las variantes.
  2. La eficacia de las vacunas actualmente autorizadas contra ellos.

Los CDC están colaborando con otras agencias de salud pública para vigilar de cerca, detectar y caracterizar las tres nuevas variantes emergentes:

B 1.1.7 Linaje se estima que ha surgido en el Reino Unido en torno a septiembre de 2020, tal y como se ha informado en Estados Unidos y en Nueva Jersey. Esta variante se ha asociado a una mayor transmisibilidad, o a una transmisión más eficaz y rápida. Todavía no hay pruebas que sugieran que la variante tenga algún impacto en la gravedad de la enfermedad o en la eficacia de la vacuna.

Aun así, los estudios preliminares han demostrado que el linaje B.1.1.7 se propaga más fácil y rápidamente que otras variantes y puede estar asociado a un mayor riesgo de muerte en comparación con otras variantes del virus.

B 1. 351 Linaje se identificó por primera vez en Nelson Mandela Bay, Sudáfrica, a principios de octubre de 2020. Se han notificado casos en los Estados Unidos. No hay pruebas actuales que sugieran que esta variante tenga algún impacto en la gravedad de la enfermedad.

P. 1 Linaje La variante P. 1 es una rama del linaje B. 1.1.28 notificada por primera vez en Japón por cuatro viajeros procedentes de Brasil y fue identificada en Estados Unidos a finales de enero de 2021. Las pruebas sugieren que algunas de las mutaciones de la variante P. 1 pueden afectar a su transmisibilidad, lo que puede afectar a la capacidad de los anticuerpos generados a través de una infección natural previa o mediante la vacunación para reconocer y neutralizar el virus.

La vigilancia de las cepas es importante para la salud pública. Por lo general, los virus adquieren mutaciones con el tiempo, lo que permite que surjan nuevas variantes. Las posibles consecuencias de las variantes emergentes son las siguientes:

  • Difusión rápida entre el público.
  • Provocando una enfermedad más leve o más grave.
  • Evadir la detección mediante pruebas de diagnóstico y la inmunidad natural o inducida por vacunas, lo más preocupante a medida que una mayor proporción de nuestras comunidades se vacuna.

Para garantizar los esfuerzos de seguridad pública, Estados Unidos está aumentando su vigilancia con asociaciones en laboratorios comerciales de diagnóstico, contratos con universidades y alineación con los departamentos de salud estatales y locales.

Los datos disponibles se han hecho públicos a través de bases de datos para uso de la sanidad pública, los profesionales y los investigadores.

Dado que las variantes emergentes ya han comenzado a propagarse, el uso de dos mascarillas puede ayudarle a mantenerse protegido mientras obtenemos más información sobre las nuevas cepas. Para obtener más información sobre las pruebas de COVID-19 y las vacunas, visite henryjaustin.org/covid/.

Esta información fue publicada originalmente en cdc.gov.

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